LA PERMANENCIA EN LOS CONTRATOS DE TELEFONIA

202006.10
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La permanencia que imponen las compañías teleoperadoras contrae el mayor número de quejas diarias por parte de los usuarios, ya que en ocasiones son las propias empresas quienes incumplen el contrato de telefonía. Este acuerdo se firma para que los clientes obtengan una serie de beneficios a cambio de retenerlos durante un periodo de tiempo estable en la entidad. En el caso de que el usuario desee romper el compromiso, deberá abonar la penalización correspondiente que se estipula en el documento.

No obstante, el cliente se ve en situación de no pagar o de desvincularse por completo de la compañía por razones ajenas a su voluntad, es decir, porque la empresa es la que no satisface las necesidades firmadas en el contrato. Este artículo pretende despejar dudas sobre qué debe hacer y cómo actuar frente al incumplimiento de los acuerdos de permanencia por parte de la teleoperadora.

Los compromisos de permanencia suelen tener una duración de entre 12 y 24 meses, dependiendo de los intereses de la compañía y la tarifa móvil contratada. En el caso de que el usuario se quiera dar de baja y romper el acuerdo, se exige que pague una penalización. El importe será proporcional al número de días que no se ha efectuado el documento, tal y como establece el texto refundido en el Real Decreto Legislativo 1/2007.

Por parte de las empresas de teleoperadores, ese es el procedimiento a seguir en el caso de que el usuario quiera marchar antes de tiempo o incumpla con los plazos de los pagos mensuales. En ambos sentido, debe justificarse el motivo.

En este sentido, la empresa también tiene una normativa que la avala, esto es, en el caso de que se detecte de manera habitual que el usuario no cumple con las obligaciones económicas, la teleoperadora avisa de que no han recibido la cantidad mensual acordada. Pasados los días, si el dinero no se ha ingresado, se encuentran en pleno derecho a cortar la línea telefónica.

No obstante, puede ocurrir que el usuario no pague su cuota o desee rescindir de su contrato porque perciba que la empresa es quien no realiza un uso adecuado del compromiso de permanencia por parte de la compañía. Estos casos suelen darse cuando el cliente paga por unos determinados servicios que no recibe con la calidad que merece

Por ejemplo, puede darse el caso de que la tarifa de Internet del cliente se corte de manera muy seguida o no reciba suficiente señal. Ante tal situación, el interesado decide dejar de pagar, ya que ha avisado en múltiples ocasiones a la compañía y el servicio sigue siendo deficiente. En consecuencia, se puede poner una reclamación y aportar pruebas que verifiquen la mala calidad del Internet para recibir una compensación económica. Otro caso que suele darse de manera muy habitual tiene que ver con los cambios en las condiciones. Si la empresa cambia una cláusula debe avisar como mínimo un mes antes al cliente de cuáles son las nuevas normas en el contrato. El cliente, por su parte, puede tomar la decisión de darse de baja. Da igual si se encuentran previstas en el documento o no, el usuario puede sentirse perjudicado por las medidas y decidir irse sin tener que abonar ningún tipo de penalización.

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